Profesor del año, 2023-24 en la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla

El pasado viernes día 24/05/24, en un emotivo acto se celebró la ceremonia de graduación de los alumnos que terminan estudios en este curso 2023-24. Año en el que se cumple el trigésimo aniversario de la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla y, casualmente, también, el vigésimo de mi relación con esta mi Escuela de Hostelería de Sevilla. Son veinte años en este noble oficio de enseñar los que acabo de cumplir y, precisamente en este aniversario la Escuela, mi Escuela ha tenido a bien nombrarme profesor del año, mención que me honra y que, si cabe, añade más responsabilidad a mí trabajo.

Gracias Iñaki, Irina, Rocío, demás miembros del equipo, compañeros y, sobre todo, alumnos.

Si os parece os voy a dejar dos documentos, el oficial de la propia Escuela en este enlace, y el cuento que me permití leer dedicado a mis alumnos ya egresados:

EL APRENDIZAJE DE UN ARQUERO.

El joven Ji Chang admiraba la puntería de un famoso arquero de su época llamado Fei Wei, a quien tomó como su maestro para aprender el arte del arco y las flechas.

El primer día, Fei Wei le dijo:

–Para disparar bien, lo primero que tienes que hacer es saber dominar tus ojos. Ve a practicar en la forma que puedas con el fin de no parpadear al mirar un objeto. Cuando hayas adquirido esa habilidad, ven a verme.

Siguiendo las instrucciones del profesor, Ji Chang volvió a casa y se recostó al lado del telar donde trabajaba su mujer. Trataba de mirar sin parpadear la lanzadera que iba y venía…. Así transcurrieron dos años en los que alcanzó tal control de los párpados que, aunque se los pincharan con una aguja, no parpadeaba.

Creyó entonces que ya había llegado el momento y fue a visitar a Fei Wei y le demostró el resultado de sus dos años de ejercicio (…)  El profesor manifestó su satisfacción, pero le dijo:

–Esto no es más que el primer paso de tu aprendizaje. Ahora necesitas dar un segundo paso, que consiste en mirar fijamente las cosas pequeñas para descubrir todos sus detalles. Cuando lo consigas, ven a buscarme.

Ji Chang se fue a casa… Pidió un hilo de seda a su mujer con el que ató una pulga y la colgó en la ventana, luego se sentó al borde de la cama observándola. Durante meses enteros no hacía otra cosa que estudiar al diminuto insecto. Al principio, solo veía una manchita negra, que se iba agrandando conforme pasaba el tiempo. Gracias a su empeño, la pulga fue poco a poco creciendo de tamaño hasta alcanzar para su vista las dimensiones de una rueda de carro.

Fue entonces a buscar al maestro, quien le manifestó su satisfacción diciendo:

–Ya ha llegado el momento de aprender a disparar.

Solo en ese momento, le enseñó cómo tensar el arco, apuntar y disparar la flecha.

Ji Chang se fue a casa a practicar. Al cabo de tres años, volvió a buscar al maestro para mostrarle su infalible puntería. Cogió el arco más duro que había en la casa del maestro, lo tensó y con una flecha colocada apuntó y disparó contra un diminuto blanco que había a cien pasos de distancia. La flecha atravesó el centro del blanco. Así lo repitió diez veces con el mismo excelente resultado y la misma rapidez… En pocos años, Ji Chang se consagró como el mejor arquero del reino. Como agradecimiento (…) le llevó un excelente regalo a su maestro y le dijo con gratitud:

–Maestro, estoy muy agradecido por tu enseñanza. Ahora que he llegado a ser un verdadero arquero, me acordaré de ti siempre con admiración.

El viejo le dijo, sin embargo, algo que Ji Chang no olvidaría nunca:

El verdadero arte del arco y la flecha es acertar en el blanco sin tocar esos elementos…

Gracias de todo corazón

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